Avui em pregunto a què em dedicaré quan deixi l'Ensenyament. Hi ha un grup que m'està fent la vida impossible i no sé si ho aguantaré molt de temps. Avui he sortit amb un atac de nervis de l'institut. Són insoportables, maleducats, mentiders i són vint-i-set. Tota l'hora copiant, i tot així n'he expulsat a quatre. Ahir igual.
No sé quan tornaré a escriure en aquest bloc, perquè de moment no tinc res més a dir.
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1 comentario:
Querida maestra,
Sí, digo maestra porque para mí existe un pequeño matiz que diferencia este término y todo lo que le rodea con el de profesor. Éste tan sólo se dedica a ejercer, enseñar o transmitir lo que sabe (una ciencia o un arte). El maestro es aquel que es capaz de conseguir que su labor se convierta en virtuosa, de mérito y relevancia suficientes para distinguirse por encima del resto de su clase. Te instruye, te enseña, te educa, te estimula, te ayuda a crecer, a razonar, te habla… Pero la virtud le acompaña en cada una de sus funciones, en cada uno de sus propósitos. No sólo es capaz de ayudarte a crecer como estudiante o profesional sino también como persona, no sólo es experto en una materia sino que conoce la esencia de todas y el modo como hacerte entender, aprender o argumentar. Un maestro nunca responderá a una de tus preguntas “esta cuestión no corresponde a este tema” o “esto no me toca a mí enseñártelo”. Un maestro no sólo se ceñirá al temario sino que intentará ir más allá.
Estoy segura que esos diablillos pronto se darán cuenta de lo que aquí adscribo. Ten paciencia. Estoy segura que tarde o temprano sabrán valorarte como te mereces. Y te recordarán seguro como una de sus mejores maestras, tal y como aquellas criaturas infantes lo hacen a día de hoy.
A propósito de todo esto, quiero además decirte algo de lo que seguro pronto entenderás el motivo. Tú, maestra, en nombre de tu virtud, no permitas que la ponzoña de seres sin alma, malvados e impertinentes actúen como caricias mortales sobre tu conciencia, sobre tu sentir. No asumas que pueden convertirse en parásitos que corrompan y alteren tu ánimo, poco a poco, día tras día, con sus numerosos actos para hacerte daño, no dejes que consuman tu sonrisa, tu virtud. Lucha en silencio, con valor y destreza, sin perder de vista tu máximo horizonte, tu propio ser, tu esencia. Pese a todo, pese a que quizás en alguna ocasión, has dejado de creer en mí, sólo te pido que por favor no dejes nunca de creer en ti. Eso te hará libre.
Hasta pronto,
Momiffe
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